lunes, 12 de diciembre de 2011

Día 5. Bosque

La memoria es el bosque donde los recuerdos se pierden. Y la imaginación es la memoria de recuerdos olvidados

 

Volver al bosque, al escenario transitado de los cuentos donde a Caperucita no siempre se la comía el lobo pero que siempre estaba poblado por seres fantásticos y caballeros de camino a pelear con el dragón. Oler de nuevo la tierra húmeda y sentir en las manos el rugoso tacto del tronco del pino, esquivar las zarzas y trepar por la torrentera. El bosque os proporcionará todo aquello que necesitéis para decorar vuestra casa estas Navidades: el imprescindible musgo para el belén, esa mullida alfombra en la que pastarán las ovejas y las vacas del nacimiento; las piedrecitas que conformarán el curso del río; las cortezas de árbol con las que componer las montañas; palitos para construir cabañas y la hoguera de los pastores; ramas de pino, de encina o de boj para plantar los árboles del camino... Con cuatro piñas y algunas cañas podéis crear adornos para regalar, para alegrar la mesa e incluso para crear figurasAsí que cualquier mañana de estas abrigaos bien, llevaos unos bocadillos y adentraos en el bosque más cercano (urbanitas, menos excusas que el autobús llega a todas partes), o aprovechad para ir a ese pinar, esa fageda, ese encinar que siempre os ha fascinado en foto pero que vuestros delicados pies nunca han osado hollar. Tal vez volváis a escuchar el aullido del lobo, el canto del fénix o las pisadas del oso, esos maravillosos sonidos que otrora os llevaron a grandes aventuras por los hoy olvidados y recónditos parajes de vuestra imaginación...

 The Cure. A forest

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